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06/05/2014
 

La subida de IVA durante el año 2012 vino acompañada del fin de la deducción del 10% en el IRPF de las reformas en las viviendas. Sin embargo, existe la falsa idea de que ahora las reformas y rehabilitaciones en viviendas tributan al 21%. Pues bien, en la actualidad las ejecuciones de obra de renovación y reparación realizadas en edificios o partes de los mismos destinados a viviendas continúan tributando al 10%, cuando se cumplan una serie de requisitos.

En general, las obras en un edificio o vivienda están sujetas al tipo general de IVA del 21%. No obstante, a las obras de rehabilitación y las obras de renovación y reparación que cumplan los requisitos previstos para ello se les aplicará el tipo de IVA reducido del 10%.

Obras de rehabilitación

Podrán beneficiarse del tipo de IVA reducido del 10% cuando se cumplan los siguientes requisitos: a) En relación con el coste: que el coste total de las obras a que se refiera el proyecto sea mayor que el valor de mercado que tuviera la edificación o parte de la misma en el momento del inicio de las mismas, descontado el precio de adquisición o del valor de mercado de la edificación la parte proporcional correspondiente al suelo, o del 25% del precio de adquisición de la edificación si ésta se hubiese efectuado durante los 2 años inmediatamente anteriores al inicio de las obras de rehabilitación; b) En relación con la clase de obras: que más del 50% del coste total del proyecto de rehabilitación se destine a obras de consolidación o tratamiento de elementos estructurales, fachadas o cubiertas o a obras análogas o conexas a las de rehabilitación.

Constituyen “obras análogas a las de rehabilitación”, la adecuación estructural que proporcione a la edificación condiciones de seguridad constructiva, de forma que quede garantizada su estabilidad y resistencia mecánica; el refuerzo o adecuación de la cimentación, así como las que afecten o consistan en el tratamiento de pilares o forjados; la ampliación de la superficie construida, sobre y bajo rasante; la reconstrucción de fachadas y patios interiores; y la instalación de elementos elevadores, incluidos los destinados a salvar barreras arquitectónicas para su uso por discapacitados, como los ascensores.

Constituyen “obras conexas a las de rehabilitación” la albañilería, fontanería y carpintería ; la mejora y adecuación de cerramientos, instalaciones eléctricas, agua y climatización y protección contra incendios; la rehabilitación energética, tales como mejora del comportamiento energético de las edificaciones reduciendo su demanda energética, aumento del rendimiento de los sistemas e instalaciones térmicas o la incorporación de los equipos que utilicen fuentes de energía renovables. En este tipo de obras para poder aplicar el tipo reducido se deben cumplir los siguientes requisitos: a) Han de estar vinculadas de forma indisociable a las obras de consolidación o tratamiento de elementos estructurales, fachadas o cubiertas y, en su caso, de las obras análogas a éstas y que no consistan en el mero acabado u ornato de la edificación, ni en el simple mantenimiento o pintura de la fachada; b) Su coste total ha de ser inferior al de las obras de consolidación o tratamiento de elementos estructurales, fachadas o cubiertas y, en su caso, de las obras análogas a éstas.

Obras de reparación y renovación

Se podrán aplicar el tipo reducido del 10% a todas aquellas obras que cumplan los siguientes requisitos: a) Que el destinatario sea persona física, no actúe como empresario o profesional y utilice la vivienda a que se refieren las obras para su uso particular. No obstante, también se aplicará cuando el destinatario sea una comunidad de propietarios; b) Que la construcción o rehabilitación de la vivienda tengas más de dos años de antigüedad; c) Que la persona que realice las obras no aporte materiales para su ejecución o, en el caso de que los aporte, su coste no exceda del 40% de la base imponible de la operación.

Deben considerarse materiales aportados por el empresario o profesional que ejecuta las obras de renovación o reparación realizadas en edificios o partes de los mismos destinados a viviendas todos aquellos bienes corporales que, en ejecución de dichas obras, queden incorporados materialmente al edificio, directamente o previa su transformación, tales como los ladrillos, piedras, cal, arena, yeso y otros materiales (con esta modificación se extiende la aplicación del tipo reducido, hasta ahora limitado a las obras de albañilería, a todo tipo de obras de renovación y reparación, como, por ejemplo: fontanería, carpintería, electricidad, pintura, escayolistas, instalaciones y montajes…). En todo caso, el coste de los materiales aportados por el empresario o profesional que realice la obra, no puede exceder del 40% del coste total de la obra ya que la calificación de la ejecución de obra como prestación de servicios o como entrega de bienes es esencial para valorar la procedencia o no del tipo reducido. Si se supera el límite del 40% en el coste de los materiales aportados, la ejecución de obra de renovación o reparación tendrá la calificación de entrega de bienes y, por consiguiente, tributará, toda ella, al tipo general del Impuesto del 21%. Así, por ejemplo, la colocación del suelo de una vivienda por 10.000 €, correspondiendo 3.000 € a materiales aportados por quien realiza la obra, tributa toda ella al tipo reducido. Sin embargo, una obra por un importe total de 10.000 €, si los materiales aportados ascienden a 5.000 €, tributará al tipo general.

Se considerará coste total de las obras o coste total del proyecto de rehabilitación el importe total, Impuesto sobre el Valor Añadido excluido, que soporte el promotor como consecuencia de las entregas de bienes y prestaciones de servicios que se deriven de la rehabilitación, incluidos los servicios que le sean prestados por el personal técnico que dirija las obras. Dentro del concepto de coste total del proyecto de rehabilitación también se incluirá el de la licencia de obras que resulte preceptiva al efecto.

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